viernes, 25 de mayo de 2012

IN THE CRUMBLING WALLS


Creo que es difícil entenderlo para alguien de interior; y, para qué negarlo, para mucha gente de la costa también, pero echo de menos el oleaje de agua salada.
El mar es el único lugar en el que puedes estar sin llegar a él. Es una película de 24 horas con clímax incluido. Es quien se traga todo lo que nos ahoga en la tierra y lo deshecha en las profundidades de la nada. Es el que siempre sigue ahí cuando vas y cuando no, el único que perdona una ausencia de nueve meses. Es al que culpamos muchas veces de destruir ciudades y, mientras, todos lo estamos destruyendo a él poco a poco. Al que pretendemos quitarle un sitio al que él ha llegado antes y, sin embargo, el que está creciendo gracias a nuestros méritos diarios.
Creo que es difícil entenderlo para alguien de interior; y, para qué negarlo, para mucha gente de la costa también, pero me parece irónico que tengamos más horizontes en el mar que en las ciudades.


Y aunque los atardeceres de la Alameda tengan su encanto, echo de menos contaminar el mar con los malestares de la década de los "dieci...". Echo de menos poder lanzarlo todo a lo que parece el fin del mundo.

He said "I'm gonna buy this place and burn it down"

miércoles, 23 de mayo de 2012

Baldosas amarillas


Aquellas sombras no dejaban de subir y bajar las escaleras. Los pies que las dirigían se movían pesadamente bajo un sol en camino de Poniente. Pero todavía allí, en lo alto. Condenando.
Otras consecuencias de contraluces, sin embargo, corrían Quintana arriba, a una velocidad demasiado apurada en comparación a la de mis pensamientos, lo que no quiere decir que fuera rápida. No demasiado, al menos. Era uno de esos momentos en los que te das cuenta de detalles en los que nunca te habías parado a pensar. Y cuando tienes un poco de tiempo, o al menos el suficiente parar pararlo, decides hacerlo y dedicarte a mirar. Simplemente, a mirar. Y piensas en qué habrá sido de él, dónde estará en este momento y, lo más importante, por qué se ha ido. Piensas en porqué te abandonó, porqué no está ahí en ese preciso minuto en el que tienes los segundos sostenidos entre los dedos y la cordura agarrada entre los dientes. Todo tan débil. Tan débil. Como él, que se rompió a la mínima que le exigí más; que se esfumó en cuanto le pedí un tiempo de distancia.

Y ahora no sé dónde ha ido a parar. ¿Dónde estarás, don? Ese don que ofrecía miles de historias diarias y que fabricaba cien ficciones por hora. Ese don que primero pasa por los ojos y después baja hasta las manos. Esa capacidad de ver palabras en aceras y ventanas, en la lluvia y en los ojos. En las extremidades y en los extremos, así como en lo externo y en lo interno. Esa propiedad de ver cosas en donde no las hay y de hacer ver... hacer ver, a secas. Ese don que me hacía ver baldosas amarillas en las hojas suicidas de aquel otoño que habitaba en las copas de los árboles; que me hacía ver palabras reflejadas en los charcos que inundan los caminos del parque del Auditorio; incluso en el vuelo completamente vertical de las palomas entre las estrechas calles de piedra en Compostela para escapar de nuestras suelas. Incluso ahí, estabas. Y ahora…

Y ahora, ¿qué decir? Que te echo de menos. Que lo siento por girarte la cara, por intentar esconderte con canciones, sonando a todas horas, que distrajeran mi cabeza en los caminos transitorios de mis mañanas. No quería que te fueras, tan sólo que no alteraras mi cabeza de la manera en que lo hacías, pero supongo que eso también era parte del contrato.


Firmo otra vez. Si vuelves, firmo lo que sea.



Si cierran la mirilla, rompo la ventana.
(Vetusta Morla – Baldosas Amarillas)

jueves, 17 de mayo de 2012

Si huimos hoy, no enloqueceré.


“Huyamos hoy antes de las diez”. Bajémonos del mundo, escabullámonos por la salida de emergencia. O que alguien le ponga un filtro a la humanidad y deje pasar a formar parte de la misma sólo a aquellos que tengan más parte de humano que de monstruo. Que alguien escriba una ley en la que se prohíba enseñar los números en las escuelas a los niños, porque con el paso del tiempo será lo único que vean, en lugar de personas.

Desde pequeños nos enseñan a hablar, pero no se incluye en el programa de aprendizaje el saber escuchar. Y, sin embargo, todos somos ciegos y sordos en potencia, pero mudos por obligación. Recibimos golpes con la realidad y aceptamos ruido por verdad. Y descubrimos que siempre es así, que vivir es arrodillarte ante las palabras de los demás; y que lo normal sería que los demás se arrodillasen también ante las tuyas, y todos estuviéramos a la misma altura.

Que alguien le explique a aquellos que han decidido trabajar por y para las personas, lo que somos las personas, por favor.

"Al igual me he vuelto loco y a mi edad me ha dado por oir mil voces"
             Wio - Love of Lesbian                                                           (o igual es que estudio periodismo, oye...)

sábado, 5 de mayo de 2012

Tal vez has pensado en renunciar.


Yo aún no. Porque a pesar de todo, siempre quedan oportunidades, en cualquier esquina o rincón olvidado entre polvo y sombra. Siempre queda algún motivo, alguna razón, algún porqué o porqué no. No todo se ha ido con él. No todo se ha marchado en aquel avión al que se subió para abandonar la ciudad, ni en aquel adiós que se calló para no poner punto y final, dejando un final abierto para así creer que sin final no habría existido nunca un principio. Nada de eso ha decidido nada, y si lo ha hecho, ha sido para él, para la “otra persona”. Y en la esencia de cada número impar que cada uno de nosotros llevamos dentro, sabemos que es así. Sabemos que las decisiones ajenas sólo afectarán a vidas acompañadas por ese mismo adjetivo. Sabemos que sólo nuestras decisiones serán las que marquen nuestras huellas y nuestros pasos (que no es lo mismo; nunca lo ha sido ni lo será). No todo se acaba en las idas ni despedidas; tampoco en las autodecepciones ni decepciones, a secas; tampoco con la impotencia, aunque tenga fuerza para acabar con nosotros y la capacidad de hacernos creer que lo ha hecho.


(Voy a romper las ventanas - Love of Lesbian)

Pero empieza un nuevo mes y descubres cosas cómo que todas las ventanas que has roto, todos esos cristales que te han cortado la respiración en algún momento… se ha recompuesto. Que vuelves a tener un marco tras el que mirar al exterior. Un espacio seguro en este pseudomundo.

lunes, 16 de abril de 2012

"Buenos días, princesa.

Pienso siempre en ti." Desde el segundo 1 del día. Ese que va detrás de los 86.400 anteriores que te has pasado en mi cabeza. Desde que la luz del sol sustituye a la de la luna en las persianas, desde que se limpian los cristales empañados y se libran del vaho provocado por las bajas temperaturas de la noche y nos permite ver ahora, a través de los cristales, que fuera sigue habiendo mundo. Desde que te echo de menos en la almohada al abrir los ojos y desde que los vuelvo a cerrar para imaginar que estás ahí.

And all the things you do. 
They were all yellow.
                                                                                                   (Coldplay - Yellow)

Y cuando las estrellas vuelven a esconderse tras un telón azul celeste, lo escuchó una vez más:

Buenos días, princesa. He soñado toda la noche contigo.

sábado, 14 de abril de 2012

It all ends.


9#Ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo.” (J. L. Borges)


Supongo y sé y no pongo nunca en duda que soy de esas personas a las que les gusta verse en otras pieles, en otros objetos, lugares y formatos. Me gusta ser libro, grupo, película, canción. Me gusta ser La historia interminable, Foo Fighters, (500) días juntos y Yellow. Y mes. Y Octubre.
Tal vez exista una necesidad de vernos en todas partes y saber que, el día de mañana, cuando no sepamos quienes somos o quienes hemos sido, haya cientos de espejos en los que mirarnos repartidos por el mundo. Recordar lo que te ha llevado a elegir esa opción y no otra. Recordar con La historia interminable que los sueños son los que mantienen la existencia, y que de nosotros y no de otra cosa depende que siga vivo el mundo de Fantasía; recordar con Foo Fighters cual es la fuerza necesaria para vivir; recordar con una película que cada día corriente es un gran día en potencia; recordar con una canción que existen las cosas relativamente perfectas.

Y con Octubre… recordar quien eres con Octubre.


10# Simetría y/o equilibrio

Cinco antes y cinco después. Esa es la posición mesiana de Octubre con respecto a abril, mi demasiado odiado abril. Mes en el que parece que aún queda mucho por delante y aparece algo que te hace creerte esto profundamente. Esas cosas buenas que tienen espíritu de eternidad y no son más que pura traición, que un espejismo temporal. Uno que debemos aprovechar, siempre, pero que acabará por terminar. Porque

TODO termina.
SIEMPRE.
Y
(para mi)

O  C  T  U  B  R  E

es saber afrontar esto.



…but if pushing means I'm stuck here,
come hurry and RESURRECT ME.
(The Temper Trap – Resurrection)

jueves, 8 de marzo de 2012

8# Menos dos. (O "cómo ya da todo igual")

Puede que uno de mis motivos favoritos sea este. O puede que fuera uno de los primeros en aparecer. O puede que sea simplemente uno más. Quién sabe todo lo que puede ser. Y a quién le importa. Por ahora, os explicaré esto.
Soy tan sumamente retorcida que el transcurso de mi año puede reflejarse mediante una representación matemática. Y sí, me estoy llamando retorcida por no llamarme inestable. Cambiante. Variable. Tornadiza. Y, sin embargo, continua e inmutable, porque cada año se repiten los mismos desequilibrios.



El estado de ánimo, condicionado por el transcurso del tiempo, de las cosas y de las cosas en el tiempo; es el que condiciona tu manera de caminar y de saltar de un día a otro. Cuando nos sentimos grandes hacemos grandes cosas. No esperamos que un día sea bueno, nosotros hacemos que lo sea. Y no importa un mañana o un después, porque en ese momento sabes (o crees saber) que todo irá bien, todo será digno de vivir, recordar y repetir. Y normalmente cuando empieza un nuevo año damos nuestros primeros pasos con la esperanza de que esos doce meses sean así. Que sean grandes, importantes, los mejores que hubo hasta el momento. Empiezas con ganas de comerte el mundo y de mandar sobre ti. Pero eso se va perdiendo, a base de caídas y de golpes en esta guerra. Eso se va perdiendo. Por eso, aunque con ganas, actúas con miedo, te mueves con pies de plomo y piensas bien las estrategias: “¿Qué piezas muevo y cuales no? ¿Qué me juego y qué no?”. Porque lo que pierdas ahora, antes de llegar al meridia(n/ñ)o, te condicionará la parte restante, los meses que quedan por delante. Lo que pierdas ahora será lo que eches de menos el resto del tiempo, hasta llegar al final, convencerte de nuevo de que “año nuevo, vida nueva”, y te impulses otra vez desde la línea de salida.

It's all that you are, all that you want.
I will be close behind.
Run For Your Life.

(The Fray – Run for your life)

Pero cuando llega Octubre… Cuando llega Octubre todo eso ya da igual. Has tenido nueve meses para llenarte de heridas y dejar que estas escuezan. Y es ahí, a dos meses del final, cuando todo se vuelve completamente indiferente, cuando te arriesgas más que nunca. Porque al fin y al cabo si algo sale mal en Octubre… ¿qué importa? En dos meses el contador de derrotas estará a cero una vez más. Y cuando más te arriesgas, es cuando más vives. Y cuanto más vives, más ganas de vivir tienes.